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Cancún

La venganza es un plato que se come frío; aunque del plato a la boca, el puchero se puede echar a perder

en ago 10th, 2011 Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada


Gerardo García

ggarcia@elperiodico.com.mx

Hay días en que todos pierden. Pactos rotos, venganzas añejas que hacen de la derrota, el sabor que se mantiene. Jornadas en que nadie gana; ni el que impulsó el voto, ni quien no soportó el veto. Días malos en los que la confianza, el valor fundamental, se desgaja.

La venganza en efecto es un plato que se come frío. Años después, cuando las heridas parecían estar cerradas y la sal sobre las mismas preservaba, pero no dolía, la mujer de la sonrisa perenne y la astucia constante sufrió un revés doloroso, quizá innecesario. Lizbeth Loy Song perdió anteayer la titularidad del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo en una votación que se suponía la favorecería. Por cinco votos a favor del joven magistrado cozumeleño, Fidel Villanueva, contra cuatro que ella recibió, la magistrada Loy dejará tras más de una década una posición que en el script original, no debió dejar en este momento. Una sorpresa que fue el resultado de un guión hamletiano en el que cupo el resentimiento, la traición, la ingenuidad y que, para bien de todos, no tendría que derivar en una tragedia. Lo cierto es que el polvo de aquellos lodos terminó con una historia que tendría que haber sido contada de distinta manera.

La votación polémica, motivo incluso de controversia entre los juristas, parecía que estaba consensuada. El pleno del Tribunal es integrado por nueve magistrados numerarios, de los cuales ocho se encuentran en funciones, pues uno de ellos, Gaspar Armando García Torres, pidió licencia hace unos meses para fungir como procurador de Justicia estatal. De los ocho, era conocido que la magistrada Norma Loría y el magistrado Manuel Ávila no votarían a favor de la reelección de la ex titular del Poder Judicial. En el caso de Norma Loría, se especuló en las últimas semanas que trató de armarse una estrategia para conseguirle los votos suficientes para que ella fuese quien reemplazara a Loy Song, pero no cuajó la operación. La magistrada Loría, junto a Manuel Ávila y otros ex magistrados, fueron piezas activas en el enfrentamiento que, durante el gobierno de Joaquín Hendricks marcó negativamente la relación entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. Hace apenas un año, vale recordarlo, ambos magistrados iban a dejar de serlo; Lizbeth Loy Song no lo permitió.

Sin embargo los rencores añejos formaron parte de ese plato frío que se sirvió anteayer.

Se anticipaba que la votación sería reñida, aunque se esperaba el voto a favor de la reelección de Loy Song con los sufragios de cuatro magistrados al menos: Antonio León, Óscar Aguilar, Arturo Pacheco Carlos Sosa, sumados al de la propia magistrada. Se anticipaba del voto en contra de Norma Loría y Manuel Ávila por las razones señaladas anteriormente y del joven Fidel Villanueva, un brillante cozumeleño que tenía dos años de haberse integrado al Tribunal Superior y que se presumía podría convertirse en el sucesor de Loy Song en el siguiente periodo, se conocía que él aspiraba a ganar la elección en este periodo, por lo que no se contaba con su sufragio.

La vida sin embargo es también así.

Así llegó la sesión en la que debía votarse la permanencia o no de la magistrada en la silla más importante del palacio de justicia chetumaleño. A los ocho magistrados numerarios en funciones se sumó la asistencia de la magistrada supernumeraria María Teresa Castro -un procedimiento que podría considerarse inconstitucional y que podría formar parte de la impugnación que hasta anoche se planteaba como estrategia-, quien pese a ser cercana a la ahora ex presidenta del Tribunal y que se anticipaba su voto a favor de la reelección a la hora de la sesión votó en favor de Fidel Villanueva. Se sabe que el cambio de voto obedeció a que la magistrada Castro en unos meses rebasaría el límite de edad requerido por Ley y dejaría de serlo -algo que ya le había anunciado la propia Loy Song-, pero había recibido el ofrecimiento de la magistrada Loría de defender su permanencia.

El resultado de la votación se explica así: al cambio del sentido del voto de la magistrada supernumeraria, se sumó un sufragio a favor del magistrado cozumeleño que ha sido considerado como La Traición del Tribunal.

El magistrado Carlos Sosa era parte del grupo cercano a Lizbeth Loy. Su voto a favor estaba considerado como parte fundamental de la permanencia de la magistrada; pero esto nunca sucedió. El cambio en el sentido del sufragio del magistrado Sosa fue la clave en la sesión de anteayer. Fue su repentina transformación la que definió que llegue Fidel Villanueva a convertirse en el titular del Poder Judicial. Al voto de ambos se sumaron los tres de Norma Loría, Ávila y el joven cozumeleño.

Hasta ahí la historia.

El asunto ahora es la manera en la que llega Fidel Villanueva y lo que deberá hacer para remontar un proceso que no dejó buen sabor de boca a casi nadie. Cómo conseguir remontar un conflicto como éste, sin que se debilite él mismo. Cómo lograr convencer que no fue atropellada su intención de adelantar su llegada a la titularidad del Poder Judicial.

Su capacidad, su buena estrella deberán servirle para subsanar este episodio que no parece pródigo ni para él, ni para nadie.

La importancia de consolidar la confianza es mayúscula. Ojalá lo entienda como prioridad.

El paso y la importancia de lo que deja Lizbeth Loy Song al frente del Tribunal Superior de Justicia deberá recordarse como positivo.

El futuro ahora debería ser lo que cuenta.

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